1. Es económico No sólo sobre los costos de instalación, sino también en términos de gasto de corriente.
2. Es ecológico El aluminio es 100% reciclable. Además, al trabajar óptimamente incluso a bajas temperaturas, contribuye a reducir los niveles de consumo energético.
3. Es higiénico Operar bien a bajas temperaturas significa reducir los movimientos convectivos del aire y con esto el polvo y los depósitos de hollín en las paredes.
4. Es fácil y adaptable La instalación es muy simple y es posible regular de distinta manera la temperatura de los radiadores en función de las necesidades propias. |